ALFABETO
Juan Obando
¡Vaguen, trabajadores! retoma el eco del Paro Nacional colombiano de 2021 para reflexionar sobre la tensión entre trabajo, ocio y control social. Las sillas de la instalación aluden a aquel momento en que, frente a la protesta masiva, los discursos oficiales del gobierno reclamaban “trabajen, vagos”, mientras gran parte del país, sostenida por la economía informal, era amenazado a “parar de trabajar”.
Estas piezas nacen de la experiencia de navegar un flujo incesante de imágenes: fotografías de las marchas, memes, mascotas, recetas y noticias recicladas a una velocidad vertiginosa en las redes sociales. Ese scroll interminable se convierte aquí en un gesto de contradicción: un archivo vivo que condensa protesta y consumo, pausa y sobreexposición.
La obra también se enlaza con episodios de la vida doméstica durante las actividades académicas de la pandemia, cuando estudiantes ocultaban su entorno con fondos de Zoom que apoyaban las marchas, mientras profesores de universidades los “expulsaban” de los salones virtuales por “desorden”. Estos fondos de pantalla, pensados para suavizar la intromisión del trabajo y la educación en la intimidad, se reconfiguran como superficies de resistencia.
Al invitar a “vagar”, el título subvierte el mandato productivista y propone una pausa crítica: un espacio para contemplar, para ver, como acto político frente a la invasión del trabajo en la vida privada.
They/Them explora cómo la producción masiva de imágenes sostiene la idea de Estados Unidos como referente de democracia y diversidad. Aun cuando investigaciones y hechos evidencian profundas redes de corrupción y conflictos internos, el país sigue presentándose, y asumido en gran parte del mundo, como un modelo democrático.
En Colombia, esa proyección se filtra en lo cotidiano: empresas locales venden belleza, comida o estilo de vida con fotografías de bancos de stock norteamericanos, reforzando una colonización visual que dicta cómo lucen el cuerpo, el deseo y la protesta. Internet intensifica esta cercanía ficticia: la ciudadanía se siente próxima a un país que consume su propio conflicto como espectáculo.
El artista se apropia de un fenómeno específico, los bancos de imágenes y videos de stock que, desde 2020, producen escenas de protestas raciales y políticas con actores, utilería, maquillaje e iluminación cinematográfica. Estos materiales, distribuidos sin regulación, terminan en noticieros y campañas de todo el mundo, convirtiendo la revuelta en mercancía y difuminando la frontera entre documento y ficción.
Mediante inteligencia artificial, clonación de voces (incluidas celebridades estadounidenses) y una minuciosa animación cuadro por cuadro, They/Them hace que esas imágenes “hablen” de su propia naturaleza. ¿Qué diría una imagen de stock si supiera qué es una imagen de stock? La obra invita a reconocer cómo estos fragmentos manufacturados se vuelven autorreferenciales, revelando la economía del “outrage” (escándalo) que sustenta el día a día estadounidense y la persistente colonización de nuestro imaginario.
Boomerang aborda la fascinación contemporánea por las imágenes como detonantes de identidad y disputa. Inspirada en la noción de “realismo capitalista” de Mark Fisher, ese horizonte donde resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo, la obra conecta referencias culturales diversas: desde la distopía cinematográfica de Children of Men y el célebre mural de Banksy con dos policías besándose, preservado como reliquia en medio del colapso.
En este escenario, el pollo, símbolo trivial de una cadena de comida rápida local, se erige en emblema de la capacidad de las redes para fabricar crisis de opinión. Un rumor sobre su supuesto plagio en España basta para que el país entero “tome partido”, desatando una avalancha de orgullo nacional, viralidad y posterior demonización. La anécdota revela nuestra sensitividad emocional frente a imágenes efímeras que disfrazan problemas estructurales, y cuán fácilmente esta es instrumentalizada.
Convertido en objeto arqueológico de la rebeldía colombiana de los años veinte, el pollo se vuelve un ícono paradójico: apolítico y anárquico a la vez, un vestigio de cómo la protesta puede ser absorbida y neutralizada por el espectáculo mediático. Boomerang cuestiona, en última instancia, a quién pertenece la imagen del manifestante y cómo la iconografía de la resistencia termina convertida en mercancía.
Alfabeto indaga en la arrogancia del saber digital y en la ilusión de un internet prometido como mina de conocimiento y entendimiento. Lejos de ese ideal, la red se revela como un ecosistema hipercomercializado y profundamente estadounidense, que mantiene al planeta en un estado perpetuo de crisis informativa. Cada noticia se vuelve mercancía, cada emergencia, un producto.
La obra observa cómo incluso los movimientos de resistencia, desde anarquistas que organizan protestas en Google Docs hasta activistas que dependen de plataformas corporativas, habitan una contradicción: el capital-tech como escenario de anarquía y control simultáneos. Esta tensión cuestiona el arte político mismo, su crítica social y las máscaras que adopta para sobrevivir dentro del sistema que denuncia.
Mediante imágenes, léxicos y proyecciones que evocan espejismos, Alfabeto examina la propaganda que atraviesa nuestra experiencia visual y la construcción de imaginarios colectivos.
Juan Obando no toma partido; se sumerge en la profundidad de la imagen para revelar cómo se fabrican las causas, los símbolos y la sensación de una crisis eterna. La exposición explora la construcción de espejismos, reflexiones, imaginarios y proyecciones, que sostienen un léxico propio de nuestra crisis perpetua.
